More servicesWindows Live
HomeHotmailSpacesOneCare
 
MSN
Sign in
 
 
Spaces home  GUERRERA DE LA LUZ - No ...PhotosProfileFriendsMore Tools Explore the Spaces community

GUERRERA DE LA LUZ - No hay nada oculto que no haya de ser manifestado, ni escondido que no haya de salir a la luz- Marcos 4:22

Nadie puede hacer el bien en un espacio de su vida, mientras hace daño en otro. La vida es un todo indivisible.
En este espacio he tratado de poner elementos que puedan reflejar un poco de quien soy y me dara mucho gusto saber si algun articulo te fue util o interesante. Gracias por visitar mi espacio
by 
by 
by 
by 
by 
by 
Un rincon para pensar, para aprender, para crecer
Updated 8/19/2008
Updated 7/9/2008
Updated 6/14/2008
Updated 5/26/2008
Updated 5/4/2008
Updated 2/17/2008
Updated 2/10/2008
Updated 1/21/2008
Updated 1/12/2008
Updated 1/7/2008
Updated 12/27/2007
View space
ERUBI OTHON
View space
No importa el resultado, sino el esfuerzo aplicado, eso ya es una gran victoria

June 27

EL CAMINO DE LA AUTOINDEPENDENCIA

El camino de la Autodependencia
Por
Jorge Bucay

Para autodepender, voy a tener que pensarme a mí como el centro de todas las cosas que me pasan.
Autodependencia es un espacio que tiene que ver, a veces, con cierta ingratitud. Porque la gente autodependiente no es manipulable. Y todo el mundo detesta a aquella gente que no se deja manipular. A un autodependiente solamente lo manejas si él quiere.

Lo que digo con la palabra “autodependencia” es:

Puedo pedirte ayuda, pero dependo de mí mismo. Dependo de mis partes más adultas para que se hagan cargo del niño que sigo siendo. Dependo de mis partes más crecidas para que se hagan cargo de mis aspectos más inmaduros. Dependo de ocuparme de mí. Dependo de poder ocuparme de ser capaz de depender del adulto que soy sin miedo a que me vaya a abandonar.

Lo que pasa con la gente que sufre es que ha sido abandonada de sí misma. Ha padecido el abandono de sus partes adultas; sus niños han quedado a la deriva, sin nadie que los contenga. Y han tenido que ir a buscar por ahí, a cualquier lado, ayuda, y más que ayuda, dependencia. Este es un proceso absolutamente reversible. Siempre, siempre. Tengo que poder darme cuenta que hay un adulto en mí que tiene que hacerse cargo de ese niño en mí. Después de poder depender de mí, después de saber que me tengo que hacer cargo de mis aspectos dependientes, recién entonces buscar al otro. Para poder ayudarte, pedirte, ofrecerte, para poder darte lo que tengo para darte y poder recibir lo que vos tengas para darme, primero voy a tener que conquistar este lugar, el lugar de la autodependencia. Y ya que dependo de mí, voy a tener que concederme a mí mismo algunos permisos si quiero ser una persona. Y digo concederme a mí mismo y digo que te concedas a vos mismo y digo que cada uno haga lo propio; porque no hablamos del señor que cometió un error y está preso, de la pobre mujer descerebrada que está en una cama del hospital ni del  hombre que agoniza víctima de una enfermedad terminal… Hablamos, en verdad, de nosotros. De los permisos que Virginia Satir llamaba “inherentes a ser persona”.

Cualquiera que no ostente alguno de estos cinco permisos no es una persona. Y uno se pregunta, ¿qué es, si no es una persona?… Será, con toda seguridad, un ser humano, tal vez también un individuo, pero… una persona NO. Porque, como dije anteriormente, ser persona es mucho más.

* Me concedo a mí mismo el permiso de estar y de ser quien soy, en lugar de creer que debo esperar que otro determine dónde yo debería estar o cómo debería ser.

* Me concedo a mí mismo el permiso de sentir lo que siento, en vez de sentir lo que otros sentirían en mi lugar.

* Me concedo a mí mismo el permiso de pensar lo que pienso y también el derecho de decirlo, si quiero, o de callármelo, si es que así me conviene.

* Me concedo a mí mismo el permiso de correr los riesgos que yo decida correr, con la única condición de aceptar pagar yo mismo los precios de esos riesgos.

* Me concedo a mí mismo el permiso de buscar lo que yo creo que necesito del mundo, en lugar de esperar que alguien más me dé el permiso para obtenerlo.

Estos cinco permisos esenciales condicionan nuestro ser persona. Y ser persona es el único camino para volverse autodependiente. Porque estos permisos me permiten finalmente ser auténticamente quien soy. El primero dice que si yo soy una persona tengo que concederme a mí mismo la libertad de ser quien soy. ¿Qué quiere decir esto? Dejar de exigirme ser el que los demás quieren que sea: el que quiere mi jefe, el que quiere mi esposa, el que quieren mis amigos o el que quieren mis hijos. Ser persona es darme a mí mismo la libertad de ser el que soy.

Es probable que a muchos no les guste que sea el que soy; es probable que cuando otros descubran que soy el que soy —y que además me doy la libertad de serlo— se enojen conmigo. Todos podemos llegar a ser personas, pero si no empezamos por este permiso, no hay posibilidades; nos quedaremos siendo individuos parecidos a muchos otros individuos que se sienten a sí mismos diferentes, pero que obedecen y pertenecen al club de aquellos que no se dan el derecho de ser quienes son; que intentan parecerse a los demás.

Las consecuencias de no ser una persona son infinitas. Por ejemplo, si soy una adolescente y necesito parecerme a las demás, para ser aceptada me harán creer que debo ser delgadita como las modelos, alta y espigada, y que debo usar determinada ropa. En este caso, al no darme cuenta que tengo la libertad de ser quien soy, probablemente deje de comer y me vuelva anoréxica. Porque aquí, volverme anoréxica es intentar parecerme a la que dicen que tengo que ser, no a quien yo soy. Es sentir que si peso 45 y la ropa no me entra, yo no soy una persona. Este es un ejemplo brutal y terrible de lo que les sucede a muchas adolescentes que vemos todos los días, a veces en la televisión, a veces en los diarios y a veces en las necrológicas. Porque las chicas de verdad se mueren en este intento de parecerse a un modelo prestado. Menos crueles y brutales son todas las cosas que nosotros hacemos para parecernos a ciertos modelos.  

Terminamos forzándonos a ser lo que no somos, o a estar en donde no queremos estar. No nos damos la libertad de estar en el lugar que queremos, de ser quienes somos.

La palabra persona es una palabra heredada del teatro griego, se usaba para llamar al actor que está detrás de la máscara que representa al personaje. Es una derivación de per sonare, para darle sonido, y designa al que verdaderamente habla, al que le pone palabras a la máscara, al que viene de darles sonido a los personajes que actuamos, esto es, la figura auténtica que está detrás del personaje.  

Ser autodependiente significa ser auténticamente el que soy, actuar auténticamente como actúo, sentir auténticamente lo que siento, correr los riesgos que auténticamente quiera correr, hacerme responsable de todo eso y, por supuesto, salir a buscar lo que yo auténticamente crea que necesito sin esperar que los otros se ocupen de esto.

Nada de dejar que los riesgos los corran otros para hacer lo que yo quiero. Nada de correr riesgos que otros quieren que corra. Nada de delegar responsabilidades. Esto determina que yo sea una persona o que no lo sea, y conlleva la posibilidad de quedarse jugando a que se es una persona, es decir, quedarse en el personaje.

Pero atención, ninguno de estos permisos incluye mi derecho a que otro sea como yo quiero, a que otro sienta como yo siento, a que otro piense lo que a mí me conviene, a que otro no corra ningún riesgo porque yo no quiero que lo corra, o a que otro me pida permiso para tener lo que necesita. Estos permisos no pueden incluir el deseo de que el otro no sea una persona, la intención de esclavizar a otro. Porque mi autodependencia irremediablemente me compromete a defender la tuya y la de todos.

¿Qué pasa con nosotros que cuando amamos creemos que el otro tiene que ser como yo me lo imagino, tiene que sentir por mí lo que yo siento por él, tiene que pensar en mí tanto como yo quiero, no tiene que correr riesgos que amenacen la relación y tiene que pedirme a mí lo que él quiere para que sea yo quien se lo alcance? Esta es nuestra fantasía del amor, pero este amor esclavizante, mezquino y cruel no es un amor entre adultos. El amor entre adultos transita y promueve este espacio de autodependencia en el otro, tal como aquí lo planteo. El amor concede, empuja, fomenta que aquellos a quienes yo amo transiten también espacios cada vez menos dependientes. Este es el verdadero amor, el amor para el otro, este amor que no es para mí sino para vos, el amor que tiene que ver con la alegría de que existas.

¿Para qué algunos quieren ser dependientes?

A veces, como se creen débiles, piensan que estar bajo el ala de alguien más calificado los protegerá. Otras veces, para poder echarles la culpa a los demás. Otras veces, de verdad creen que tienen que pedir permiso. Ni se autoengañan ni les falta coraje ni están enfermos, lo único que pasa es que no han llegado a ser personas. Es un tema de evolución. A veces no llegan a ser personas porque les da miedo, otras porque no han sido enseñados. Algunas veces, porque alguien los ha oprimido mucho, y otras, finalmente, porque no saben, simplemente no saben nada de esto que yo estoy diciendo.

Alguien que no se anima a ser quien es por miedo a que lo rechacen, que no se anima a sentir lo que siente porque le parece que está mal, que no se anima a pensar lo que piensa o a decirlo porque tiene miedo de ser rechazado, alguien que no corre riesgos porque no se banca las responsabilidades y que no sale a buscar lo que necesita sino que se lo pide a otro, alguien así no llega a ser una persona y, por lo tanto, vamos a tener que pensar que es un individuo. No es ninguna acusación; ser persona no es obligatorio. Lo que yo digo es que para ser persona, lo que vos llamarías persona adulta o madura, para mí es simplemente ser una persona. Persona madura para mí se llama a las personas de verdad. Una persona es una persona madura; si es inmadura todavía no ha terminado su proceso de convertirse en persona. Y esto no es una acusación porque el proceso de convertirse en persona se termina únicamente el día en que uno se muere. Hasta entonces uno puede seguir creciendo y ser cada vez más consciente de sí mismo. Vivo y aprendo, vivo y maduro, vivo y crezco.

Un hombre en proceso de convertirse en persona puede ser terriblemente exitoso, integrado, aplaudido, valorado, querido; en realidad puede ser así, y sin embargo no ser una persona. En la India hay una manera de pensar al hombre transitada por muchos pensadores; Rajneesh es uno, Krishnamurti es otro. Ellos dicen que el ser humano es un dios en desarrollo, un fruto que aún no ha madurado, que cuando esté maduro va a ser un dios. Esta alegoría tan poética yo la traduzco así: Cuando el hombre madure será una persona.

Por supuesto, como en todo proceso madurativo, haber “ligado en el reparto” padres nutritivos tiene la ventaja de haber escuchado desde pequeños mensajes constructivos: “Vos podés ser quien sos.” “Vos podés pensar lo que pensás.” “Vos podés sentir lo que sentís.” “Vos podés correr tus propios riesgos.” “Deberías ocuparte de ir a buscar lo que necesitás, porque eso significa crecer, ser maduro y autodependiente.”

Si sos autodependiente, de verdad, si no vas a dejarte manejar ni siquiera un poquito, es probable que algunas de las personas que están a tu lado se vayan… Quizás alguno no quiera quedarse. Bueno, habrá que pagar ese precio también. Habrá que pagar el precio de soportar las partidas de algunos a mi alrededor, y prepararse para festejar la llegada de otros (Quizás…)

Poema del vigilante y el ladrón, de Lima Quintana

LA META

Hay que llegar a la cima
Hay que arribar a la luz
Hay que darle un sentido a cada paso
Hay que glorificar la sencillez de cada cosa
Anunciar cada día con un himno
Subir por esa calle ancha que conduce hacia el éxito
Dejar atrás, para siempre, el horror y los fracasos
Y cuando entremos finalmente, orgullosos y triunfales,
Cantando por la cumbre, recién entonces
Estirar las manos hacia abajo
Para ayudar a los que quedaron rezagados.

Recién después de haber llegado, puedo pensar en ayudar al prójimo a recorrer su propio camino, que quizás no sea el mío, pero que él merece explorar.

June 20

NAMAS SADDHARMA PUNDARIKA SUTRA

buddaglo

 
TECNICA DE NAMAS SADDHARMA PUNDARIKA SUTRA

Consiste en la repetición continua de esta frase, cuanto más tiempo al día mejor, tiene algo más de efecto si se hace en voz alta, .. Se pronunciación es namas sad-darma pundarika sutra.
Los efectos son impresionantes, llegando a hacer auténticos milagros. Solo tienes que ponerla a prueba y practicarla. Notarás claramente como tu vida va cambiando a mejor, se van superando todos los obstáculos. Llegarás a una maravillosa transformación interna, incluidos los ambientes y energías que te rodean.
Es dificil explicar lo que significa, se conoce mejor por sus efectos. Está en sanscrito, idioma de donde proceden casi todos los demás. Esta frase, junto con todo el sutra del loto, viene emponderada por el buda Shakyamuni. Se podría traducir como: "Consagración a la Blanca Flor del Loto del la Via Maravillosa". Como se ve el significado material nos dice poco, parece más bien analógico o iniciático o romántico o similar, y es que está escrito en Lenguaje Intencional. Los que conocen realmente lo que quiere decir son los "psíquicos", que al repetir la frase sienten que es.
Es un mantra-conector-autoiniciador.. y mucho más. Es la síntesis energética de todo lo espiritual y divino, de tal forma que al pronunciarlo se van a liberar inmensas cantidades de energía, que van a actúar sobre lo negativo que tengamos y sobre lo que nos rodea.
Cada cierto tiempo de practica, se te transmite una Iniciación a Distancia, en el tiempo y el espacio, desde el más remoto pasado en que fue emponderada esta vía.
Todas las palabras de la frase namas saddharma pundarika sutra están revestidas de sustancia etérica, astral y mental, son por tanto creaciones espirituales que se van a transformar en "materia y realidad". Con esta técnica vamos a producir las formas que deseamos sean construidas para crear el Paraíso en este planeta, tanto externo como interno, y que es nuestra misión como bodhisattvas de la tierra.
http://verderama.multiply.com/reviews/item/25
June 19

EXITO DE UNA MARCA

El CEO Mundial de Saatchi & Saatchi enlista paso a paso el camino del éxito de una marca. Hoy en día debemos lograr que nuestras marcas sean, además, confiables. Si esto no ocurre, están destinadas a desaparecer.

■ Los consumidores son escépticos, astutos y selectivos. La oferta es tan amplia, que disponemos de poquísimos segundos para hacernos oír, hacernos respetar y hacernos amar. Si una empresa no logra que la gente ame lo que ofrece, ni siquiera despertará interés.

■ Diseñe su producto sobre el eje de "amor y respeto". A medida que evolucionó el mercado, y se hizo cada vez más competitivo, también evolucionaron los productos y servicios y el lugar que ocupan. De los productos, pasamos a las marcas registradas que debieron ser posicionadas en mercado buscando ser líderes. Pero esto no resulta suficiente hoy: debemos lograr que estas marcas sean, además, confiables. Si esto no ocurre, están destinadas a desaparecer.

■ Todo el mundo sabe de todo. La información ha dejado de ser patrimonio de unos pocos: la información está, y cada vez más, al alcance de cualquiera que quiera acceder a ella. El rápido vence al lento y, dentro de muy poco, el rápido vencerá al grande.

■ Las marcas registradas juegan en puestos de defensa; las confiables, en puestos de ataque. Las marcas confiables son símbolos distintivos que unen a una empresa con los deseos y aspiraciones de sus clientes. Esta conexión emocional -que es una conexión a través del amor- permite a las empresas salir a conquistar el mundo tomando la ofensiva.

■ Las marcas confiables no pertenecen a las empresas, sino a la gente: las personas que confían en productos de determinada marca, se apropian de ellos. Se genera una relación entre la persona y lo que ella consume, y el producto pasa a formar parte de su cotidianeidad, de su esfera íntima.

■ Apostar al rendimiento es riesgoso; la sensualidad resulta más atractiva. Los estándares de la calidad cada vez sirven menos para diferenciarse. Conviene seguir el camino del diseño. Piense en un encendedor Zippo, en una lapicera Montblanc, en una computadora iMac... ¡Ahí está la respuesta! Son productos sensuales, placenteros. Este mismo principio se aplica a los servicios y se llama marketing emocional.

■ Un ícono en el corazón: las marcas confiables están rodeadas de personajes y símbolos que se transforman en íconos. El bumerang de Nike, Ronald McDonald, la manzana de Macintosh y el hombre Marlboro. Cuando una empresa tiene un signo icónico y lo populariza, no apunta a la cabeza de las personas, sino a su corazón.

■ Si usted no está enamorado de su negocio, ¿por qué habrían de amarlo sus empleados o clientes? Primero los empleados, y luego los clientes, son capaces de percibir si quien está a la cabeza de un negocio no está enamorado de él. Y esto puede ser muy perjudicial para una organización. Las herramientas de investigación de mercado tradicionales no sirven para medir el amor, Internet es el medio ideal para hacerlo: en la Web la gente dice todo lo que siente porque no hay amenazas, ni intimidación, ni presiones. Además, un feedback que solía tomar un año, arroja resultados en 30 días en ese medio.

Kevin Roberts
© HSM, 2007

June 17

EL DESPERTAR

 

Avalokiteshvara

El Despertar - Eckart Tolle
Tengo poco interés en el pasado y rara vez le dedico algún pensamiento. Sin embargo, quisiera brevemente contarles cómo fue que me transformé en un maestro espiritual y cómo este libro se originó.
Hasta que cumplí treinta años, viví en un estado casi continuo de ansiedad que se entremezclaba con períodos de depresión suicida. Ahora siento ese tiempo como si fuera una vida anterior o la vida de otra persona.
Una noche, poco después de mi vigésimonoveno cumpleaños, desperté al amanecer con una sensación de total pavor. Había despertado con una sensación similar en muchas otras ocasiones, pero esta vez se trataba de algo más intenso que nunca antes. El silencio de la noche, los contornos difusos de los muebles en el cuarto oscuro, el sonido lejano de un tren a lo lejos... todo parecía tan ajeno, tan hostil y tan carente de sentido que me generaron un profundo hastío y repugnancia hacia el mundo. Lo más abominable de todo, sin embargo, era mi propia existencia. ¿Qué sentido tenía seguir viviendo con este sufrimiento? ¿Para qué seguir en esta continua lucha? Podía sentir un anhelo profundo por desaparecer, por dejar de existir, que estaba comenzando a ser más fuerte que mi instinto por sobrevivir.
“No puedo seguir viviendo conmigo mismo” -ése era el pensamiento que se repetía una y otra vez en mi mente-. De pronto me di cuenta de lo extraño que era ese pensamiento. “¿Soy acaso uno o dos? Si no puedo vivir conmigo mismo, debo ser dos: “yo mismo” y “aquél con el cual no puedo vivir”. “Quizás” -me dije a mí mismo- “sólo uno de los dos es real”.
Quedé tan asombrado con este repentino insight que mi mente se detuvo. Estaba totalmente consciente, pero ya no había pensamientos. Entonces me vi atraído hacia lo que parecía ser un remolino de energía, cuyo movimiento era lento al principio y luego se aceleró. Me invadió un intenso temor, y mi cuerpo comenzó a temblar. Oí las palabras “No te resistas a nada”, como si surgiesen desde el interior de mi pecho. Me sentí succionado hacia un vacío, sintiendo que ese vacío se hallaba más bien en mi interior que en el exterior. De pronto, el temor desapareció, y me dejé caer a ese vacío. No tengo ningún recuerdo de lo que ocurrió después de eso.
Me despertó el trino de un pájaro en la ventana. Nunca antes había oído un sonido como ése. Mis ojos aún se hallaban cerrados, y vi la imagen de un diamante. Sí... si un diamante podía emitir un sonido, sería algo similar a lo que estaba oyendo. Abrí los ojos. La primera luz del alba se filtraba a través de las cortinas. Sin ningún pensamiento, sentí, supe, que la luz es infinitamente más compleja de lo que nos damos cuenta. Esa suave luminosidad que se filtraba a través de las cortinas era el amor mismo. Me vinieron lágrimas a los ojos; me levanté y caminé por el cuarto. Reconocía el cuarto, y sin embargo, supe que nunca lo había realmente mirado antes. Todo era nuevo y prístino, como si recién hubiese comenzado a existir. Tomé cosas en las manos: un lápiz, una botella vacía, maravillándome de la belleza y vitalidad de todo.
Ese día caminé por la ciudad, completamente asombrado por el milagro de la vida en la tierra, como si recién hubiese nacido a esta Tierra.
Durante los siguientes cinco meses, viví en un estado de profundo e ininterrumpido éxtasis y paz. Después de eso, su intensidad disminuyó, o quizás simplemente fue lo que me pareció, puesto que esto se había transformado en mi estado natural. Podía seguir funcionando en el mundo, aún cuando me di cuenta de que nada de lo que pudiese “hacer” podía agregar nada a lo que ya tenía.
Sabía, por supuesto, que me había ocurrido algo profundamente significativo, pero no lo comprendía en lo absoluto. No fue hasta varios años más tarde, después de leer textos espirituales y estado con maestros espirituales, que me di cuenta de que aquello que todos estaban buscando, a mí ya me había ocurrido. Comprendí que la intensa presión del sufrimiento de esa noche debe haber forzado mi consciencia a desprenderse de su identificación con mi identidad infeliz y profundamente temerosa -que es, a fin de cuentas, una ilusión de la mente-. Este desprendimiento debe haber sido tan completo que esta identidad falsa y sufriente colapsó de inmediato, tal como si se le hubiese abierto la válvula del aire a un juguete inflable. Lo que quedó entonces fue mi verdadera naturaleza, como el omnipresente Yo Soy: la consciencia en su estado puro antes de identificarse con la forma. Más adelante también aprendí a entrar en ese ámbito interno donde ni el tiempo ni la muerte existen -al que había percibido originalmente como un vacío- y permanecer plenamente consciente. Viví estados tan sagrados y de éxtasis tan indescriptible que incluso la experiencia original que acabo de describir palidece en comparación. Llegó un momento en el cual, por un tiempo, no me quedó nada en el plano material: no me relacionaba con nadie, no tenía trabajo, no tenía hogar, no tenía una identidad social definida. Pasé casi dos años sentado en bancos de plazas, en un estado de intensa felicidad.
Pero aún las más hermosas experiencias vienen y van. Más fundamental, quizás, que cualquier experiencia, es la corriente subterránea de paz que no me ha abandonado desde entonces. A veces es muy intensa -casi palpable- y otros también la pueden sentir; en otros momentos, se halla en el trasfondo, como una melodía lejana.
Más adelante, la gente se me acercaba de vez en cuando y me decía: “Quiero lo que tú tienes ¿Puedes dármelo, o mostrarme cómo tenerlo?”. Y yo les respondía, “Ya lo tienes. Simplemente no lo puedes sentir porque tu mente hace demasiado ruido”. Esa respuesta luego evolucionó hasta transformarse en este libro.
Antes de darme cuenta, ya tenía nuevamente una identidad externa. Me había transformado en un maestro espiritual.
http://www.mariposadorada.comTengo
June 10

UNO CRECE

 
Imposible atravesar la vida ...
sin que un trabajo salga mal hecho, sin que una
amistad cause decepción, sin padecer algún quebranto
de salud, sin que nadie de la familia fallezca, sin
que un amor nos abandone...sin equivocarse en un
 negocio.
 
 Ese es el costo de vivir.
 
 Sin embargo lo importante no es lo que suceda, sino
 como reaccionamos nosotros...
 
 Si te pones a coleccionar heridas eternamente
 sangrantes, vivirás como un pájaro herido incapaz de
 volver a volar.
 
 Uno crece cuando no hay vacío de esperanza, ni
debilitamiento de voluntad, ni pérdida de fe.
 Uno crece al aceptar la realidad y al tener el
 aplomo de vivirla.
 
 Crece cuando acepta su destino, y tiene voluntad de
 trabajar para cambiarlo.
 
 Uno crece asimilando y aprendiendo de lo que deja
 detrás...construyendo y proyectando lo que tiene
 por delante.
 
 Crece cuando se supera, se valora, y da frutos.
 
 Cuando abre camino dejando huellas,  asimilando
 experiencias...
 
 ¡Y siembra raíces!